CRITICA A LA OBRA: Los 7Franceses (Madrid 2020 - Vivo en Streaming)



Tiempos de pandemia y de un teatro que deviene de ser un convivio entre artistas y público a una trasposición al entorno virtual. Es el caso de esta obra, “7Franceses” (Madrid), donde los artistas trabajan como si estuvieran en el escenario frente a su platea, pero desde sus casas. 

 

“Los 7Franceses, es una creación de siete dramaturgos (seis argentinos y uno chileno), 7 intérpretes, 7 vidas comunes que se combinan en un único relato, en un espacio de “No-Tiempo”, en el cual se cruzan varios fragmentos de la historia universal contemporánea. 7 vidas de los que no tuvieron voz. De esos ignotos que fueron testigos y parte. Ni héroes, ni mártires. Que no están en los libros, pero son de una Humanidad enorme y maravillosa.” 

 

 

Quiero destacar que, mientras transcurría la trama, teniendo en cuenta el concepto ideado y concebido por el director, Pablo Razuk, también destacado actor y escritor de origen rosarino asistimos a una revelación, a un manifiesto tangible de lo que se padece hoy, es la tragedia de esos personajes y la actual pandemia, sinónimos de un flagelo en un mismo tiempo y a nivel global. En síntesis una representación y un clima justo de lo que el mundo atraviesa el día de hoy. 

 

La trama comienza con Amelia, una mujer que sobrevive al pie de la Torre Eiffel. Su vida pasa desde la Revolución Francesa, discutiendo con su amante y autor de la Marsellesa, hasta hoy. Pasando por la Segunda Guerra Mundial, la Revolución anti-peronista en Argentina, el golpe de la dictadura Chilena, el Apartheid de los 80 en Sudáfrica y el conflicto en Siria hasta llegar al presente. Estamos convencidos de que en el lugar del mundo, del tiempo y del espacio en el que te encuentres...Todos y todas estamos siempre en el mismo lugar.  

 

Lo interesante de este trabajo además de los textos, es como la adaptación de Pablo Razuk fue entretejiendo las sucesivas acciones de los personajes en el entorno virtual.  

 

Quién lleva adelante la narrativa es Amelia, que al pié de la Torre Eiffel, sumada en la miseria  es quién interpela  de una manera cargada de sentido y desde su imaginario, a su amante ausente, un militar que paradójicamente fue el poeta, creador de “La Marsellesa”,  símbolo de la Revolución Francesa, que es tarareada y  cantada en distintos momentos acompañando a la acción dramática;  asimismo su discurso dialoga con el de otros personajes ubicados en otros lugares y épocas, interpelados por una realidad trágica y desoladora, las guerras, los genocidios, las revoluciones y los golpes de estado. Amelia enuncia frases como, “La única revolución, es la honestidad”, “Yo no quise sangre derramada, ni la de ellos ni la de los míos” En otra secuencia, Manuela, ubicada en la España del primer franquismo y finalizando la Segunda Guerra Mundial, responde a quién la interpela, “A mí nadie me preguntó, si quería una guerra.”. En otra, es Rosario, en la ciudad de Santiago de Chile, año 1973, golpe de estado y derrocamiento del Presidente Salvador Allende, cuando le advierte a su hijo, “Pablito, tú no le digas a nadie en la escuela que tu papá, es del partido comunista y esas cosas..”. Temas como el amor, la traición, el sexo, la libertad, el patriarcado, interpelan a los personajes y esto es mérito de los dramaturgos a quiénes se les encargo la creación de los textos y del director en saber darle un hilo narrativo a todo ese material. 

 

Innovador,  atractivo  y conmovedor trabajo a cargo de un destacado elenco, cuatro españoles y tres chilenos, sorprendentemente dirigidos por Skype. Lo encabeza la actriz española,  Marta Calle Hidalgo, en una excelente interpretación de Amelia, menciono especialmente a Ale Carstens, Ita Hardessen, Juan O´Gallar, Carmen Padra, Nicole Pérez Yarza, e Ignacio Picabia,  todos y todas en excelentes actuaciones muy parejas y un clima musical acertado en donde lo incidental, los efectos de sonido y otros hermosos fragmentos elegidos por Sergio Vainikoff, acompañan al relato de una manera óptima. 

 

Destaco los planos elegidos y el manejo de la cámara en sutiles momentos narrativos  que agregan una gran teatralidad. 

 

En síntesis, las divisas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, heredadas del Siglo de las Luces y proclamadas durante la Revolución Francesa más allá de alguna connotaciones discutidas durante la época de los sucesivos imperios aquí se plantean como bastardeadas inexorablemente.  

 

 OPINIÓN: MUY BUENA

 

CRÍTICA: PATRICIA CARRO


FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

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